Balvanera – Francisco Narla

Su madre era puta. Su padre, inglés. No tenía apellido cuando el apellido era lo único que espantaba el hambre. Aun así, iluso, Camacho se empeñó en ganarse el pan con el único mérito de ser honrado, y todo se fue al carajo.
A la fuerza ahorcan.
Una puta beata, un fraile descreído, un indio cojo y ese hideputa honrado intentarán robar el mayor cargamento de la historia de la flota de Indias.
Al otro lado de la mar océana, en aquella Nueva España de un imperio donde no se ponía el sol, en un Yucatán donde la lluvia tropical borraba las misericordias, las bodegas de la Balvanera se estaban llenando con la mercancía más valiosa de su tiempo: el palo de tinte. Y, mientras, la Parca buscaba cobrarse sus deudas...

Edición
: 1ª ed.
Publicación: Barcelona: Edhasa, 2022
Descripción física: 672 p.; 23 cm.
ISBN: 978-84-35-06363-0
CDU: 821.134.2-31″20″
Signatura: N NAR bal
Precio: 21,37 euros en la Casa del Libro.

A estas alturas, los que seguís habitualmente el blog ya sabéis de sobra que desde que descubrí por casualidad a Francisco Narla, hace ya diez años, lo llevo siguiendo desde entonces y he leído todas sus novelas. Hoy os traigo la última de ellas, que se publicó hace tan solo unas pocas semanas y que ya he tenido ocasión de leer, pero sobre todo de disfrutar, que es algo que sin duda caracteriza a las obras de este autor.

Con Balvanera viajaremos en esta ocasión al siglo XVI, concretamente a los años en los que Felipe II reinaba en España, aquel imperio del que se decía que en sus territorios nunca se ponía el sol; pero no nos quedaremos en la península, y de hecho en la novela se la menciona únicamente de pasada, ya que la historia que nos ocupa tiene lugar en Campeche, un pequeño pueblo de la región mexicana de Yucatán, que formaba parte de lo que en un principio se conoció como Nueva España o las Indias occidentales. Allí conoceremos a Isidoro Bernal María de la Santísima Merced de la Visitación y Brochero, nuestro protagonista, a quien todos conocen desde pequeño como el hijo de la Camacha, es decir, Camacho, o dicho de otra manera, nuestro hideputa honrado. Y es que el subtítulo de la novela (la puta beata, el fraile descreído, el indio cojo y el hideputa honrado) ya veremos que da mucho juego y que además está perfectamente elegido.

Otro de los protagonistas es Gundemaro (el fraile descreído), un franciscano al que su congregación ha enviado a evangelizar las Américas, pero al que en realidad le gustan más los placeres terrenales que los celestiales; sin ir más lejos, pasa buena parte de su tiempo en casa de la Brava, la madame del burdel de Campeche, donde además de ir a confesar a las muchachas tiene ciertos asuntillos más mundanos con una de ellas. En el burdel conoceremos también a Catalina (la puta beata), otra de las chicas que trabaja para la Brava; y por referencias que se nos irán haciendo, sabremos que ella y Camacho se conocen desde hace ya tiempo, desde que ambos eran pequeños. Y en los paseos por el pueblo, en las proximidades del convento de San Francisco, nos encontraremos con Pedro (el indio cojo), que vive de las limosnas que le dan en la puerta del convento y que además de cojo es mudo, lo que en ocasiones exaspera a quienes no consiguen comunicarse con él.

Camacho trabaja para Melchor de Mora, un comerciante que se dedica a un negocio que en aquellos años era de lo más lucrativo: la exportación de palo de tinte, y es que en la corte española en tiempos de Felipe II lo más elegante era ir vestido de negro; y el negro más puro, con el que mejor se podían teñir los tejidos, era el que se conseguía utilizando el palo de tinte, un árbol cuyo nombre científico es Haematoxylum campechianum; esta planta es precisamente originaria de Campeche, y es la que Mora traslada en barcos de las Indias a España para que pueda utilizarse en el teñido de las telas con las que se elaborarán los atuendos cortesanos. También para Mora trabaja un tal Damián de Roa, antiguo soldado de los Tercios al que el comerciante contrata para que desempeñe tareas de escolta en todo lo relativo al palo de tinte, desde su recolección en las selvas de Yucatán hasta su carga en los barcos que lo llevarán a España.

Poco a poco iremos conociendo a los demás personajes, tanto a los demás compañeros que trabajan con Camacho, incluidos los esclavos, como al resto de las chicas del burdel, así como a todos aquellos personajes ligados a la corte: comerciantes, alguaciles, carceleros y trabajadores de la hacienda pública, e incluso «inquisidores», entre otros. Todo tiene una pinta de lo más normal, aunque iremos viendo que, en mayor o menor grado, todos tienen algún tejemaneje, y es que está claro que esto de la corrupción le viene muy de lejos al ser humano… Y como en toda historia que se precie tiene que haber un conflicto, en este caso la víctima será nuestro pobre Camacho, al que acusan injustamente de algo que no ha hecho, y que provoca que deje de trabajar para Melchor de Mora, y además de la peor manera posible porque directamente lo intentan quitar de en medio.

Por supuesto no quiero desvelar nada de la trama, más allá de lo que aparece en la sinopsis, y que es el hecho de que nuestro protagonista, acompañado por los otros tres amigos que menciona el subtítulo de la novela, planearán nada menos que un robo a la mercancía de la Balvanera, la nave que partirá en breve hacia Sevilla con su enorme cargamento de palo de tinte. Y como suele ser habitual en las novelas de Narla, nos pasaremos toda la historia sufriendo por los personajes, queriendo avanzar más y más en las páginas porque no podemos esperar para saber lo que va a ocurrir; pero al mismo tiempo queriendo disfrutar de leer la novela despacio porque no queremos que se termine. Y es que no podremos evitar cogerles cariño; a unos más que a otros, claro, porque a algunos de ellos desearemos matarlos directamente con nuestras propias manos. Todo ello estará acompañado, como siempre, por ese lenguaje tan elaborado y tan descriptivo que utiliza Francisco, que describe igual de bien el olor nauseabundo que sale de la boca de uno de los personajes, como el color de los ojos de otro, o incluso un dolor de garganta, al que describe nada menos que utilizando la expresión «guardaban en la garganta un mono cabreado de uñas afiladas»; todo esto resulta tan visual que hará que seamos capaces de ver pasar toda la historia por delante de nuestros ojos, casi como si fuera una película.

No podía faltar tampoco el habitual cuaderno de notas, que Francisco incluye siempre en sus novelas para explicar los motivos que lo han llevado a escribir la historia en cuestión, para hacer algunas aclaraciones sobre nombres de personajes o de lugares, o incluso para justificar las posibles licencias que como escritor haya decidido tomar a la hora de escribir la novela. Algo que también suele ser habitual, y que en este caso no ha sido tan llamativo, es el protagonismo que tienen los animales en las novelas de Narla; aquí aparece alguno que otro, sobre todo porque hay algunas especies que en aquellos años no se conocían en España y en las selvas de Yucatán eran de lo más normal, pero no hay un protagonista claro como podría ser el Furco de Assur o el Lúa de Laín. En cualquier caso, la novela es un auténtico disfrute para los sentidos, así que como sospechaba, Francisco ha vuelto a conseguir que me enamore de una de sus historias.

Compré la novela en la Feria del Libro, donde coincidí con él y aproveché para llevarme mi ejemplar firmado; y tuvimos ocasión de charlar durante un buen rato, en el que me dijo que esta era su mejor novela. Ya me había dicho lo mismo cuando se publicó Fierro, de nuevo me dijo lo mismo después, con Laín, en esta ocasión volvió a reiterar que esta era su mejor novela… Y después de haberla leído y, como decía al principio, de haberla disfrutado tanto, aunque mi corazón siga siendo de Assur, creo que efectivamente Francisco lleva toda la razón y, una vez más, se ha vuelto a superar con su última novela. No os la perdáis.


2 respuestas a “Balvanera – Francisco Narla

  1. De este autor sólo he leído Assur, que me encantó, pero luego entre tantos pendientes no he logrado ponerme con sus otras novelas. A ver si logro hacerle hueco a ésta, que me has tentado mucho, que se nota que la has disfrutado.
    Besotes!!!

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